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Los cinco grandes votos (Mahavratas) de los monjes y monjas jainistas

la base ética de la vida monástica

Los cinco grandes votos (Mahavratas) de los monjes y monjas jainistas

la base ética de la vida monástica

Este artículo explica los cinco grandes votos que toman los monjes y monjas del jainismo (ahimsa, satya, asteya, brahmacharya y aparigraha) y cómo estos votos forman el fundamento ético de su vida de renuncia y disciplina espiritual.

En el jainismo, una religión antigua de la India, los monjes y las monjas hacen cinco votos muy estrictos que guían cada aspecto de su vida. Estos votos se conocen como los "Mahavratas" o grandes votos, y representan el compromiso más alto de no violencia, verdad, no robo, castidad y desapego. Quienes toman estos votos renuncian por completo a la vida hogareña y se dedican a la búsqueda de la liberación del alma, siguiendo el ejemplo de los maestros iluminados, como Mahavira, el vigésimo cuarto Tirthankara.

El primer voto es Ahimsa, que significa no violencia. Para un monje o monja jainista, esto va mucho más allá de no lastimar a otros seres humanos. Implica un cuidado extremo para no dañar ninguna forma de vida, incluso los insectos, las plantas y los microorganismos. Por eso, muchos monjes jainistas barren suavemente el suelo antes de caminar para evitar aplastar hormigas, y cubren su boca con un paño para no inhalar pequeños seres. La no violencia es la base de todos los demás votos, porque sin compasión por toda vida, la práctica espiritual pierde su sentido.

El segundo voto es Satya, la verdad. Los monjes y monjas se comprometen a hablar solo lo que es verdadero, y a hacerlo de una manera amable y beneficiosa. Evitan mentir, exagerar o decir algo que pueda causar daño, incluso si es cierto. La verdad en el jainismo no es solo no mentir, sino también ser honestos en pensamientos, palabras y acciones. Para un monje, la falsedad rompe la confianza y la pureza del camino espiritual.

El tercer voto es Asteya, no robar. Esto significa no tomar nada que no haya sido dado voluntariamente. Pero va más allá de objetos materiales: también incluye no tomar el tiempo, la atención o los recursos de otros sin permiso. Un monje jainista vive con lo mínimo necesario y acepta alimentos y artículos solo si son ofrecidos sin que él los pida. La idea es no desear lo que pertenece a otros, practicando un desapego profundo de la posesión.

El cuarto voto es Brahmacharya, que en el contexto monástico significa castidad o celibato total. Los monjes y monjas renuncian a toda actividad sexual, así como a pensamientos o deseos de tipo sexual. Este voto les permite enfocar toda su energía en la meditación y el estudio espiritual, sin distracciones ni ataduras emocionales. En el jainismo, el celibato se considera esencial para purificar la mente y avanzar hacia la liberación.

El quinto voto es Aparigraha, no apego o no posesión. Los monjes jainistas no poseen casi nada: solo un par de prendas de vestir (a veces ninguna, en el caso de los monjes de la tradición digambara), un cuenco para limosnas y un cepillo de cerdas suaves para barrer el suelo. Renuncian a la propiedad de tierra, dinero, objetos personales e incluso a relaciones sentimentales. El desapego se practica para liberar el alma de la codicia y el deseo, que según el jainismo son causas del karma que mantienen atrapada al alma en el ciclo de nacimiento y muerte.

Estos cinco grandes votos son la columna vertebral de la vida monástica jainista. No se toman a la ligera: antes de convertirse en monje o monja, la persona pasa por un período de preparación y estudio. Los monjes y monjas se esfuerzan por cumplir estos votos en cada momento, incluso en situaciones difíciles. Al hacerlo, cultivan virtudes como la compasión, la honestidad, la generosidad, la pureza y el desapego. Aunque estos votos son muy exigentes, los seguidores laicos del jainismo también adoptan versiones menos estrictas de los mismos, conocidas como los votos menores o anuvratas, adaptados a la vida en familia.

los Mahavratas no son solo reglas externas, sino un compromiso interno de transformar la propia vida hacia la no violencia y la verdad en su sentido más profundo. Para la comunidad jainista, estos votos representan el camino más elevado hacia la liberación espiritual, y quienes los practican son considerados ejemplos vivos de disciplina y renuncia.

¿Sabías que...?

Fundamento de todos los votos

El Ahimsa (no violencia) no es solo el primero de los Mahavratas, sino la base ética sobre la que se sostienen los otros cuatro. Sin una compasión absoluta hacia toda forma de vida —desde un insecto hasta un microorganismo—, la práctica de la verdad, el no robo, la castidad y el desapego perdería su sentido espiritual más profundo.

Prácticas extremas de cuidado

Para evitar dañar seres diminutos, los monjes jainistas barren suavemente el suelo antes de cada paso y cubren su boca con un paño (muhapatti) al hablar. Estos gestos cotidianos reflejan una conciencia de que incluso el aire y el suelo están llenos de vida, y que la no violencia debe aplicarse en cada acción, por mínima que parezca.

Versión para laicos: los Anuvratas

Mientras que los monjes y monjas siguen los Mahavratas de forma absoluta, los seguidores laicos del jainismo adoptan una versión más suave llamada Anuvratas (votos menores). Estos permiten poseer bienes, tener familia y trabajar, pero siempre dentro de un marco de no violencia, verdad y desapego adaptado a la vida en el hogar.

Tradición Digambara y la renuncia total

En la rama Digambara del jainismo, los monjes llevan el voto de Aparigraha (no apego) hasta el extremo de no poseer ni siquiera ropa. Caminan desnudos como símbolo de desprendimiento absoluto de lo material, confiando en que la naturaleza y la comunidad les proveerán lo esencial para sobrevivir.

Castidad que abarca pensamientos

El voto de Brahmacharya en la vida monástica jainista no se limita a la abstinencia sexual física; también exige purificar la mente de todo deseo o pensamiento de tipo sexual. Los monjes y monjas consideran que cualquier atracción emocional o mental es una atadura que desvía la energía espiritual necesaria para la meditación y la liberación del alma.