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Embroidered artwork for Samayika: la práctica jainista de meditación en equanimidad: Embroidered Jain ahimsa palm with a gold wheel, white marble temples and lotuses at dawn

Samayika

la práctica jainista de meditación en equanimidad

Samayika

la práctica jainista de meditación en equanimidad

Este artículo explica qué es el samayika, una práctica devocional jainista de meditación sentada que dura típicamente 48 minutos, y cómo se observa tradicionalmente para cultivar la paz interior y desprenderse de las actividades mundanas.

El samayika es una de las prácticas más importantes del jainismo, la antigua tradición espiritual de la India que enfatiza la no violencia y el respeto por toda forma de vida. La palabra 'samayika' significa literalmente 'estar en el momento presente' o 'equanimidad'. Se trata de un período fijo de meditación sentada, generalmente de 48 minutos, durante el cual la persona se retira por completo de las actividades mundanas para cultivar la paz interior y la conciencia del alma. Aunque la duración de 48 minutos es la más común, en algunas tradiciones se realizan sesiones más cortas o más largas, dependiendo de la disponibilidad del practicante.

Tradicionalmente, el samayika se observa al amanecer y al atardecer, aunque también puede hacerse en cualquier momento del día. Quien lo practica busca un lugar tranquilo, limpio y libre de distracciones. Se sienta en una postura estable, a menudo con las piernas cruzadas y la columna recta, manteniendo las manos sobre el regazo. Durante todo el tiempo, la persona permanece en silencio, con los ojos cerrados o ligeramente abiertos, enfocando la mente en la naturaleza del alma y en la recitación silenciosa de mantras o oraciones, como el 'Navkar Mantra' (la oración principal del jainismo que honra a los seres iluminados).

El propósito central del samayika es alcanzar un estado de completa ecuanimidad, libre de apegos, aversiones y pensamientos mundanos. No se trata simplemente de relajarse, sino de entrenar la mente para permanecer imperturbable ante cualquier circunstancia. Durante esos 48 minutos, el practicante renuncia a toda actividad física, verbal y mental que pueda causar daño a otros seres, incluso de forma involuntaria. Por eso, el samayika se considera una forma de 'ahimsa' (no violencia) en acción: al estar quieto y en silencio, se evita cualquier daño a los seres vivos del entorno.

La práctica suele comenzar con un breve ritual de preparación. Quien la realiza se inclina en reverencia ante los maestros o ante el propio ideal de la iluminación, y formula una intención clara: 'Durante este tiempo, me separo de todas las ocupaciones del mundo y me dedico únicamente a la contemplación del alma'. Luego, se recita tres veces el mantra 'Namo Arihantanam...' (la parte inicial del Navkar Mantra). A partir de ahí, la persona permanece en silencio absoluto, a veces moviendo un rosario (mala) para contar las repeticiones de mantras, aunque en las versiones más estrictas se evita incluso ese movimiento.

El samayika no es exclusivo de monjes o monjas; muchos seguidores laicos (hombres y mujeres de familia) lo practican a diario. En los templos jainistas, a menudo se realizan sesiones grupales, especialmente en días festivos o durante los retiros espirituales. Al finalizar el tiempo, la persona concluye con una corta oración de acción de gracias y renueva su compromiso con la compasión y la no violencia. Más que una simple meditación, el samayika es un acto de renovación espiritual: un espacio diario para recordar que la verdadera paz no depende de lo que sucede afuera, sino de la quietud que se cultiva dentro.

¿Sabías que...?

Significado literal

“Samayika” se traduce como “estar en el momento presente” o “ecuanimidad”, y su objetivo es alcanzar un estado de completa paz interior, libre de apegos y aversiones.

Duración simbólica

Los 48 minutos tradicionales no son arbitrarios; representan el tiempo necesario para que la mente se aquiete y el alma se manifieste, aunque en algunas tradiciones se permiten sesiones más cortas o más largas según la disponibilidad del practicante.

Práctica de no violencia

Durante el samayika, el practicante renuncia a toda actividad física, verbal y mental que pueda dañar a otros seres, convirtiendo la meditación en un acto activo de ahimsa (no violencia) al evitar incluso el movimiento involuntario.

Inclusión laica

A diferencia de muchas prácticas meditativas exclusivas de monjes, el samayika es practicado diariamente por seguidores laicos (hombres y mujeres de familia), tanto en casa como en templos, especialmente en días festivos o retiros espirituales.

Ritual de inicio

La práctica comienza con una reverencia y la recitación tres veces del mantra “Namo Arihantanam…” (parte inicial del Navkar Mantra, la oración principal del jainismo que honra a los seres iluminados), estableciendo una intención clara de separarse de lo mundano.