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Los últimos días y el fallecimiento (parinirvana) del Buda en Kushinagar

Los últimos días y el fallecimiento (parinirvana) del Buda en Kushinagar

Este artículo narra las últimas jornadas del Buda histórico: su última comida, sus instrucciones finales a los discípulos —que sean una luz para sí mismos— y su muerte serena entre dos árboles sal en Kushinagar.

Según la tradición, el Buda, después de décadas de enseñanzas, decidió que su tiempo en la Tierra llegaba a su fin. Viajó con sus seguidores hasta la pequeña localidad de Kushinagar, en la actual India. Allí, un herrero llamado Cunda le ofreció una comida. En la mayoría de los relatos, se trataba de un plato de arroz con hongos o tal vez carne de cerdo, pero las fuentes antiguas no son claras sobre el ingrediente exacto. El Buda aceptó la comida, aunque advirtió a Cunda que no debía sentirse culpable si luego se sentía mal. Pocas horas después, el Buda sufrió un fuerte dolor de estómago, pero continuó enseñando con calma hasta que pidió que lo llevaran a un lugar tranquilo cerca del río, entre dos grandes árboles sal.

Al llegar al parque de los árboles sal, los discípulos prepararon un lecho. El Buda se recostó sobre su lado derecho, con la cabeza hacia el norte, como un león descansa. Los árboles, que no estaban en flor en esa época, según la tradición, se cubrieron de flores en su honor, y una suave lluvia de pétalos cayó sobre él. Entonces, el Buda llamó a sus seguidores más cercanos, en particular a Ananda, su asistente de muchos años. Ananda estaba afligido, pero el Buda lo consoló: «No te lamentes. Todo lo que nace, muere. Hemos estado juntos mucho tiempo, pero ahora debo partir solo».

Antes de fallecer, el Buda dio sus últimas instrucciones. Dijo que, después de su muerte, sus seguidores no debían buscar un nuevo líder, sino que cada uno debía ser una luz para sí mismo, tomando como guía sus propias enseñanzas, a las que llamó el Dharma. En algunas versiones, la frase más conocida es: «Sean una isla para ustedes mismos, sean su propio refugio; no busquen otro refugio. El Dharma sea su isla, el Dharma sea su refugio». Con esto quería decir que cada persona tiene la capacidad de despertar por sí misma, sin depender de una autoridad externa.

Luego, el Buda preguntó en tres ocasiones si alguno de los presentes tenía dudas sobre sus enseñanzas. Todos guardaron silencio. Entonces pronunció sus últimas palabras: «Todo lo que está compuesto se desintegra. Esfuércense con diligencia para alcanzar la liberación». Después de esto, entró en los estados profundos de meditación, uno tras otro, hasta alcanzar el parinirvana, es decir, la extinción completa del ciclo de renacimientos.

En el instante en que falleció, la tierra tembló y, según algunos textos, los devas y seres celestiales lloraron, aunque otros afirman que ellos mismos le dijeron al Buda que no había nada de qué afligirse, pues su partida era natural. Los discípulos lloraron, pero luego recordaron sus palabras y se dedicaron a preservar su enseñanza.

La historia del parinirvana es una de las más queridas en el budismo. Enseña que incluso un ser iluminado debe abandonar el cuerpo, pero que su legado —el camino para liberarse del sufrimiento— permanece accesible para quien quiera seguirlo. Hoy, Kushinagar es un lugar de peregrinación donde los fieles recuerdan ese momento de paz y enseñanza final.

¿Sabías que...?

Comida envenenada o intoxicación

La última comida del Buda, ofrecida por el herrero Cunda, es objeto de debate entre los textos antiguos. Algunos la describen como un plato de arroz con hongos, otros como carne de cerdo, pero el punto clave es que el Buda sabía que le haría daño y aun así la aceptó para no hacer sentir culpable a Cunda.

Postura del león

Antes de morir, el Buda se recostó sobre su lado derecho, con la cabeza hacia el norte, imitando la postura en que descansa un león. Esta posición, llamada «postura del león», es hoy un símbolo icónico en el arte budista y representa la serenidad ante la muerte.

Flores fuera de temporada

Los dos árboles sal bajo los que el Buda falleció no estaban en flor en esa época del año, pero la tradición cuenta que, en su honor, se cubrieron de flores y una lluvia de pétalos cayó sobre él. Es un detalle milagroso que subraya la reverencia de la naturaleza hacia un iluminado.

«Sean una isla para ustedes mismos»

En sus últimas instrucciones, el Buda no nombró un sucesor. En lugar de eso, dijo que cada discípulo debía ser su propio refugio, tomando como guía sus enseñanzas (el Dharma). Esta frase es fundamental en el budismo porque enfatiza la responsabilidad personal en el camino espiritual.

Últimas palabras y el parinirvana

Antes de expirar, el Buda preguntó tres veces si alguien tenía dudas; al ver silencio, pronunció: «Todo lo compuesto se desintegra. Esfuércense con diligencia». Luego entró en estados profundos de meditación hasta alcanzar el parinirvana, la extinción definitiva del ciclo de renacimientos.