Shrimad Anjaneya Bhujangaprayata Stotram
Un himno devocional en sánscrito que alaba al Señor Hanuman, también conocido como Anjaneya, destacando su devoción a Rama, su poder y su papel como mensajero divino.
Versos
Om. ¡Victoria a Śrī Rāma! Om, ofrezco reverencias sin fin al Sadguru Śrī Tyāgarāja Swāmi. Om, conocemos a Āñjaneya, meditamos en el mensajero de Rāma; que esa devoción nos impulse.
Verso 1
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, siempre inmerso en la expansión del amor por Rāma, siempre bañado en la dicha del nombre que otorga salvación, siempre absorto en meditación, siempre cantando el nombre, siempre refugio del devoto.
Verso 2
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, cuya forma es la alegría de la barca del nombre de Rāma, cuyo rostro sonríe al saborear el nombre de Rāma, cuya garganta derrama la dulzura suprema del canto de Rāma.
Verso 3
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, siempre unido al yoga del nombre, siempre apasionado por Rāma, cuyo corazón rebosa del poder del nombre, siempre estable en Brahman, pleno de sabiduría excelsa.
Verso 4
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, siervo de Rāma, el más excelso de los grandes héroes, ebrio de beber el néctar del nombre, gozoso con ese santo nombre, el primero entre los devotos.
Verso 5
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, cuyos ojos se llenan de lágrimas al entonar el nombre con dulce melodía, cuya naturaleza es la gloria del nombre cantado con música, dichoso de saborear el dulce nombre, afortunado.
Verso 6
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, resplandeciente como el sol, elocuente en la verdad, cuyo poder es inigualable, cuya medida es fácil de alcanzar para el devoto, revelador del Ser de Rāma en la meditación profunda.
Verso 7
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, cuya esencia es la verdad, cuyo deseo es el fruto de la devoción, cuya inteligencia brilla espléndida, destructor del dolor de Sītā, sereno, veloz como el viento. A él, el mensajero de Rāma, lo adoro.
Verso 8
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, de gran celibato, con Rāma siempre en mente y palabra, fuente de la medicina que reaviva la vida del cuerpo y la mente, de heroísmo que sostiene la tierra llevando al monte con su hombro.
Verso 9
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, que canta el nombre de Rāma junto con Sītā en dulce melodía, experto en la ciencia del canto y la poesía, que anhela danzar en éxtasis con las siete notas sagradas.
Verso 10
Me postro ante el héroe Hanumān, joya suprema de Viṣṇu, devoto amado de Hari, que mora con amor en el loto del corazón sonriente de Hari, amante del nombre que complace a Hara, el mejor de los devotos, porción de Hari, el valiente.
Verso 11
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, que canta con la dulzura que apacigua la nieve del Himalaya, que entona el gozo de la Ganges de la dicha, deidad que mora en la meditación sobre la pura y hermosa región del Himālaya.
Verso 12
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, cuyo canto de Rāma fluye del alma y es encantador, apasionado por la devoción, siempre repitiendo el santo nombre, que obtiene a Sītā y a su Señor con la melodía de la mente y el corazón.
Verso 13
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, que con su palabra bendice la dicha suprema de Rāma, que habla con amor, que es el mismo Rāma en la melodía, destructor de las enfermedades, dador de perfecta salud.
Verso 14
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, que concede el éxito en las nobles empresas, la inteligencia de la devoción pura, el crecimiento del desapego, el aumento del amor sagrado, la inspiración del sonido divino, el conocimiento puro y el poder espiritual.
Verso 15
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, de voz melodiosa, con manos llenas de flores sagradas, que inspira a los poetas, el mono lleno de gozo por Rāma, de mirada siempre pura, siempre fortalecido por la devoción.
Verso 16
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, que se deleita en el sublime canto del guru Tyāgarāja, complacido con el canto del santo nombre que le produce alegría, absorto en el nombre amadísimo con las manos juntas en reverencia.
Verso 17
Me postro ante Āñjaneya, el devoto protector, cantado por los discípulos del guru Tyāgarāja, ofrecido con flores y devoción sincera, adorado con la inspiración de la alabanza que brota del corazón.
Verso 18
Adoro a Māruti, el devoto protector, el auspicioso, cuyo himno de devoción brilla en el metro Bhujaṅga, que se regocija en el canto compuesto en Bhujaṅga, el hermano menor del avatar Bhujaṅga, el devoto amado.
Verso 19
Adoro aquí al sabio Hanumān, el auspicioso, apasionado por la dicha suprema de Rāma, el auspicioso, que canta el nombre con gozo melodioso, el auspicioso, que sirve a Rāma, el Señor de la gracia, el auspicioso, el sereno héroe.
Verso 20
¡Auspiciosidad a Āñjaneya! Devoto de Śrī Sītā y Rāma, siempre absorto en el nombre de Rāma, deleitado en cantar ese nombre.
Verso 21
Así ha sido compuesto por la devota Puṣpā, discípula del Sadguru Śrī Tyāgarāja Swāmi.
Verso 22
Worship Guidelines & Chanting Benefits (Phalashruti)
Martes y Sábado
Por la mañana o al atardecer
Sindoor, aceite de jazmín, guirnalda de tulsi y dulces (laddoo)
- Coraje inquebrantable, fuerza y protección contra el mal
Contexto
Este texto pertenece a la tradición del santo compositor Tyagaraja (siglo XVIII), y fue compuesto por una discípula llamada Pushpa según se indica al final del himno. Se utiliza en la práctica devocional hindú, a menudo recitado o cantado como una forma de alabanza y meditación en Hanuman. El poema está escrito en el metro 'bhujanga prayata' (un ritmo que imita el movimiento de una serpiente), lo que le da un carácter rítmico y solemne.
¿Sabías que...?
Autoría y contexto
Este himno fue compuesto por Pushpa, una devota discípula del santo y compositor Sadguru Sri Tyagaraja Swami (siglo XVIII–XIX). La obra es un homenaje a Hanuman (Āñjaneya) como el devoto perfecto de Rama, y forma parte de la rica tradición de la música carnática.
Métrica poética
La mayoría de los versos están en el metro bhujaṅga prayāta (literalmente “movimiento de serpiente”), un ritmo sánscrito fluido y ondulante. Este metro es especialmente popular en himnos devocionales por su cadencia suave, ideal para la recitación y el canto.
Tema central
El texto celebra la repetición y el canto del nombre de Rama como fuente de alegría, protección y liberación espiritual. Hanuman es presentado como el modelo de devoto que siempre está inmerso en ese nombre, y cada verso resalta un aspecto de esa entrega total.
Estructura repetitiva
Casi todos los versos terminan con la frase sadātrāṇabhaktaṁ namāmyāñjaneyam (“Siempre me inclino ante el devoto protector, Āñjaneya”). Esta repetición no es un mero recurso, sino que enfatiza la constancia (sadā) de la devoción, un valor clave en la tradición bhakti.
Referencia al maestro espiritual
Los versos 16 y 17 mencionan explícitamente a Gurú Tyagaraja, vinculando directamente este himno con la línea de enseñanza del santo. La autora, Pushpa, se presenta como su discípula, y el texto mismo es ofrecido como una ofrenda floral de devoción al gurú y a Hanuman.
Simbolismo del nombre “Rama”
La palabra Rama aparece incrustada en múltiples compuestos (como sadārāma, vararāma, etc.), creando un juego sonoro que refleja la omnipresencia del nombre divino. Para el oyente, esto sugiere que el simple acto de pronunciar “Rama” purifica y eleva, un concepto central en la tradición del Rāma-nāma.
Hanuman
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